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Al Dr. Christian Zlolniski por apoyarme durante la estancia que realicé en Texas durante mi trabajo de campo, y por brindarme sus sugerencias durante la escritura de la tesis y por estar pendiente del desarrollo de la misma. A la Dra.

Mujeres registradas:

Liliana Rivera por brindarme sus comentarios y sugerencias que han retroalimentado positivamente a esta investigación. A la Coordinadora Académica la Dra. Georgina Rojas, por los comentarios sobre la metodología y los conceptos teóricos que amablemente me brindó. A los colegas de la maestría en Antropología Social del CIESAS generación por todo lo vivido y aprendido, en especial a Anaid, Franco, Juliana y Sergio con los que compartí horas y horas de redacción en la biblioteca y con los que estaré siempre agradecida por su amistad sincera.

Señalando muy especialmente al secretario técnico de la maestría Rogelio y al personal de biblioteca, Yadira, Betty y Graciela por su apoyo cordial y amistoso. A todas las personas de Ixmiquilpan que participaron en la elaboración de esta tesis con sus entrevistas, fotografías y videos. Gracias, sin ustedes esta investigación no hubiera sido posible. En especial quiero agradecer a la familia de San Juanico con la que viví en la ciudad de Garland durante mi trabajo de campo en la Metroplex.

A Brígida T. Gracias por acompañarme y confiar en mi proyecto. A mis amigas y amigos de tantos años, espacios y aventuras, gracias por estar, comparto esta felicidad con ustedes, son alegría en el camino: En especial a Andrea por la cuidadosa y comprometida revisión de estilo que realizó en este documento. Antecedentes de la investigación La población indígena otomí habita en el centro de México.

En específico, la población otomí que atañe a la presente investigación se ubica en el municipio de Ixmiquilpan, estado de Hidalgo, en la región conocida como El Valle del Mezquital. Investigaciones recientes indican que desde inicios del siglo pasado se presentó una migración hacia La Ciudad de México, la cual continuó hasta la década de ; para la década de este grupo migró hacia diversas ciudades de Estados Unidos; entre los estados de receptores se encuentran: Florida en ciudades como Clearwater, Orlando e Immokalee ; Nevada en la ciudad de Las Vegas ; Georgia en la ciudad de Atlanta y en Texas no se especifica en qué ciudades.

El llenar este vacío de información constituye el motor de la presente investigación, la cual busca ahondar en el conocimiento de la migración internacional de indígenas mexicanos. Se eligió la zona que abarca la Metroplex de Dallas-Fort Worth1 para llevar a cabo este estudio por contar con referencias previas de a existencia de otomíes ubicados en esta región del noreste de Texas2. En consecuencia, se decidió enfocar 1 Abreviaré como: La Metroplex de DFW o simplemente como La Metroplex 2 La presente investigación nace de un primer acercamiento a la migración transnacional de los otomíes del Valle del Mezquital que realicé durante la elaboración de mi tesis de licenciatura titulada: Hoy día es innegable la importancia y la magnitud de la migración internacional que realizan los grupos indígenas mexicanos hacia Estados Unidos.

Como grupo étnico mexicano, los otomíes ocupan la cuarta posición de expulsión migratoria después de los mixtecos, zapotecos y chinantecos de Oaxaca Sedesol en Rodríguez Sumado a lo anterior, este estudio refleja el creciente interés de su autora en los estudios de género y en la perspectiva feminista dentro de la violencia estructural de México. Por lo anterior, este proyecto se centra en las mujeres otomíes y en su migración internacional. Pregunta de investigación La pregunta de investigación de esta tesis es: Con el fin de responder a esta interrogante, el presente trabajo de tesis se organizó en tres momentos centrales.

En la segunda etapa de investigación de septiembre de a diciembre de se produjo un acercamiento a otomíes del municipio de Ixmiquilpan, Hidalgo que viven en la Metroplex de Dallas-Fort Worth, Texas. Las interrogantes anteriormente expuestas orientaron el trabajo con el grupo otomí, cuyos integrantes me explicaron cómo se valían de la identidad otomí, lugar de nacimiento y de parentesco para insertarse en los nichos de trabajo asalariado para inmigrantes mexicanos.

En la tercera etapa de investigación de enero a junio de se redactó la presente tesis, en donde doy respuestas a las preguntas que guiaron el curso de la investigación. Justificación En la literatura sobre migración indígena a los Estados Unidos de América, los otomíes han sido poco estudiados. La excepción son los trabajos antropológicos sobre la migración otomí a Florida que han realizado las investigadoras Ella Smith y María Crummett y Patricia Fortuny y Miriam Solís y Los trabajos de Rodríguez, Serrano y Quezada refieren que la migración otomí de El Valle del Mezquital es principalmente de hombres jóvenes.

En la presente investigación buscó probar la veracidad de dicha enunciación a partir del estudio del fenómeno migratorio de mujeres otomíes a Estados Unidos. Señalo que esta literatura no presta atención a la migración desde una perspectiva de género, por ello, hacer hincapié en un estudio de género, no sólo permitió cuestionar el predominio masculino en la migración otomí hacia Texas, sino también visibilizar la experiencia de las mujeres otomíes migrantes en esa zona. Objetivos generales y particulares El objetivo general de esta tesis es contribuir a los estudios sobre migración de indígenas mexicanos desde una perspectiva feminista.

Los tres objetivos particulares son: Indagar si replican las estructuras patriarcales y las redes androcéntricas, en detrimento de las mujeres. Hipótesis En el proyecto se planteó la siguiente hipótesis: Las mujeres otomíes migrantes se valen de diversos capitales sociales para poder vivir en un contexto adverso que las criminaliza, excluye, invisibiliza y violenta de manera cotidiana. Esos capitales sociales —imbuidos por la identidad étnica y de género- pueden ser vistos en términos de redes sociales que se extienden por el espacio familiar y comunitario, y que fortalecen la comunidad trasnacional otomí.

Estructura de la tesis La presente tesis cuenta con una introducción, cuatro capítulos, conclusiones, anexos y bibliografía. En la introducción se presenta el tema de la tesis sobre migración de mujeres otomíes en Estados Unidos con una perspectiva de género e investigación feminista.

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Se puntualizan las preguntas que guiaron la investigación en campo, así como los objetivos e hipótesis que guían esta tesis. La sección finaliza con la etnografía del inicio de la migración otomí masculina -en la década de y de la migración otomí femenina -en la década de La sección se centra en el trabajo de Marcela Lagarde.

La intención de este capítulo es conocer las condiciones laborales y las tareas que estas mujeres realizan en su migración, ya que estas son de corte laboral. Se enfatiza el tema de redes, con base en el trabajo de Alejandro Portes y Marc Granovetter, para visibilizar la importancia que éstas tienen para acceder al trabajo. En esta sección se destacan los espacios de empoderamiento femenino que se han logrado dentro de la migración internacional. En un segundo apartado se presentan la metodología y las técnicas utilizadas para realizar la presente investigación. El capítulo finaliza con un ejercicio reflexivo sobre la propia experiencia en el trabajo de campo.

Dicho ejercicio se enmarca en una narrativa feminista interesada en delinear, como mujer, las emociones e impresiones experimentadas durante la investigación en la Metroplex de Dallas-Fort Worth.

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En este apartado se exponen las propuestas teóricas y conceptuales que han elaborado algunas autoras y autores que se retoman a manera de referentes centrales. Para alcanzar un entendimiento integral sobre la importancia del marco teórico, se desarrolló el siguiente esquema ver esquema 1. Diagrama del marco teórico-conceptual. Elaboración personal 1. Existen, al menos tres propuestas teóricas para analizar la migración: Migración indígena de México a Estados Unidos El proceso de la construcción de las grandes ciudades coincide con una gran intensidad migratoria entre el campo y la ciudad que tuvo lugar principalmente en los años sesenta y setenta del siglo pasado.

Este fue el caso de la migración por razones de reunificación familiar, en la que paulatinamente comenzaron a integrarse las mujeres Ariza y Portes Laura Velasco explica que anteriormente los campos de estudio sobre migración se dividían entre los que trabajaban migraciones internas -de corte nacional- y los que trabajaban migraciones internacionales. Si bien es cierto que para investigar el tema de los migrantes indígenas mexicanos tenemos que hablar de una multiplicidad de procesos, rutas y estrategias, dentro de la revisión de Velasco surgen algunas líneas fundamentales para su estudio.


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Este es el caso de la importante participación de las mujeres indígenas que han emigrado históricamente a las ciudades grandes de México, y que posteriormente lo han hecho hacia Estados Unidos. Los vínculos que los migrantes indígenas tejen pueden ser analizados desde una perspectiva transnacional. A partir de entonces las mujeres se quedaron de manera definitiva en Estados Unidos, y dejaron de ir y venir a México como solían hacerlo en la década de los noventa las migrantes solteras.

Estos grupos utilizan su experiencia migratoria previa en las ciudades del interior de México para después ponerla en juego —con las modificaciones pertinentes- en su migración internacional a Estados Unidos. Hoy en día es importante problematizar la idea del lugar de origen y del lugar de destino de los migrantes. Ello se debe a que actualmente existe una multiplicidad de orígenes de salida, así como varios lugares de destino migratorio.

Lo mismo pasa con la idea de retorno que se tenía anteriormente. En la actualidad, no todos los migrantes regresan al pueblo en el que nacieron. Muchos regresan a otros lugares que conocieron previamente, ya sea porque les ha gustado la experiencia de vida ahí o porque tienen familiares en ese sitio. En suma, la migración actual no implica una relación entre un lugar de origen y uno de destino. En ella, las investigadoras el caso de los migrantes centroamericanos que vivían y trabajaban en Nueva York y quienes mantenían vínculos con sus lugares de origen.

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Glick Schiller, Basch y Blanc En su trabajo, las investigadoras pusieron el acento en los aspectos culturales, en la manera en que los migrantes, lejos de asimilarse invariablemente a la sociedad huésped, mantenían relaciones económicas, políticas y sociales con sus lugares de origen. Castro A raíz de este trabajo otros académicos de Estados Unidos y México continuaron indagando esa veta de investigación. Hasta la fecha, se ha ido generando un corpus de estudios desde una perspectiva transnacional de las migraciones.

Esta perspectiva se ha sido nutrido del estudio de una diversidad de grupos migrantes, sean estos mexicanos, centroamericanos, latinoamericanos, grupos indígenas, jóvenes, mujeres, etcétera. Los estudios sobre comunidades transnacional de grupos indígenas mexicanos comenzaron en la década de los noventa con los trabajos realizados con la comunidad de mixtecos de San Juan Mixtepec en California, escritos por los antropólogos Michael Kearney y Federico Besserer. También se han generado estudios de migración transnacional sobre otros grupos de indígenas como son los nahuas, mayas, zapotecas, purépechas, otomíes, entre otros.

Besserer Contrapunteando esta posición se encuentra la que asume la Escuela del antropólogo Federico Besserer, la cual sostiene que los estudios sobre migración transnacional pueden llegar a conformar una teoría. Sin embargo, a pesar del acelerado desarrollo de estos debates, las reflexiones se hallan lejos de conformar una teoría unificada.

Castro, Es importante comentar que estos conceptos no llegan a asirse de manera uniforme dentro de un solo corpus teórico, ya que la misma producción de las investigaciones es heterogénea. Para ello, se recupera el trabajo de Miguel Alberto Bartolomé: Bartolomé En este sentido, el antropólogo Federico Besserer refiere que: Son varias las razones metodológicas por las cuales los resultados de las investigaciones son de índole muy diversa.

Entre estas razones podemos referirnos primero a la disparidad en la definición de los sujetos. En segundo lugar, diferencias en la selección de los sujetos estudiados… Si bien muchos de los investigadores sobre la vida transnacional coincidimos en que es pertinente iniciar un esfuerzo de síntesis, de comparación y de contraste entre comunidades transnacionales, es difícil iniciar este proceso precisamente por las diferencias en las definiciones sobre el sujeto, la terminología que se usa para describirlo, la escala en la que se hace el estudio y el método que se persigue en la investigación.

Su nacimiento marca el inicio de un proceso gradual de cambio de paradigma, actualmente en curso. Originalmente anclados en las aproximaciones antropológicas y socioculturales de las ciencias sociales, los estudios sobre transnacionalismo se han extendido al cuerpo central del saber académico dando lugar a una infinidad de investigaciones empíricas y reflexiones teóricas.

Se trata, en pocas palabras, de desarrollar un marco analítico acorde con los rasgos que ha adquirido la migración en la fase globalizadora de finales del siglo XX. Ariza y Portes En la actualidad existen individuos y grupos de académicos dedicados al estudio de los fenómenos migratorios desde diversas perspectivas disciplinarias y metodológicas.

Ariza y Velasco Esto se debe a que ambas nociones se generaron a partir de la experiencia migratoria masculina, sin llegar a ser explicativas para el caso de las mujeres. La primera incompatibilidad es de corte histórico ya que, si bien algunas de ellas realizaron inicialmente una migración circular o de retorno, al igual que los hombres, las mujeres han dejado de regresar a México con relativa frecuencia y se han vuelto migrantes permanentes.

Esto ha ocurrido al menos desde como consecuencia de la caída de las Torres Gemelas y del subsecuente recrudecimiento de los controles migratorios en la frontera. Dicho cambio en el flujo migratorio deja de dar ese cariz transnacional a su experiencia como migrantes. En cambio, las mujeres no generan redes con las autoridades locales puesto que ellas no tienen derecho a la membresía en la localidad del marido -que es de donde ellas migraron-.

Es por esta razón que las redes que ellas tejen son en el lugar de destino con otras mujeres que también habitan en la Metroplex, lo que les brinda una mejor estancia en Estados Unidos a ellas, a sus parejas y a sus hijos. Ello es debido a que las mujeres, por su condición de indocumentadas, no han tenido la libertad de ir y venir a través de la frontera.

La mujer otomí que migra no puede ser considerada transmigrante en el estricto sentido del concepto por estar limitada por aspectos legales. En cambio, aquellos hombres otomíes que lograron regularizar su estatus migratorio en la Amnistía de sí pueden ir libremente de un lado al otro de la frontera, lo que los convierte en transmigrantes. Estos sujetos tienen un estatus migratorio privilegiado que los diferencia del resto de los otomíes. Es de subrayar que la mayoría de los indocumentados son mujeres y que, los hombres jóvenes que caen dentro de la categoría de indocumentados son feminizados al interior de la comunidad de migrantes otomíes, por el estatus legal que tienen y que los coloca en una clase inferior.

El nacionalismo en Estados Unidos interpela a la inmigración histórica como una parte fundamental de su origen y fuerza. Sin embargo, no se ve con ese mismo lente a los inmigrantes mexicanos. El punto por discutir es visibilizar que esas terminologías se convierten en categorías analíticas que penetran en la aproximación y en el conocimiento de los sujetos que quedan marcados por los prejuicios racistas. Ello acaba por demarcarlas en espacios concretos donde son atravesados por diversas violencias como son: Dentro de este contexto político de la criminalización de los migrantes indocumentados viven algunos otomíes en la Metroplex de Dallas-Fort Worth, Texas.

Esta diferencia en los estatus legales de hombres y mujeres se debe a que la mayoría de los hombres otomíes llegaron desde la década de los ochenta del siglo pasado, por lo que lograron beneficiarse con el programa IRCA ; por el contrario, las mujeres que formaron parte del estudio en la Metroplex comenzaron a migrar hasta la década de Esta situación de indocumentación de las mujeres es un factor de riesgo y vulnerabilidad con el que viven en el norte de Texas, mismo que las mantiene expuestas a violencias diversas, como son los tratos racistas y la explotación laboral.

La diferenciación es importante para el caso de las mujeres migrantes otomíes en Texas. Empero, estas condiciones se encuentran adscritas al territorio texano, por lo que son identificaciones que recaen sobre ellas al estar situadas en ese contexto migratorio, mientras que en sus localidades de origen en México son inexistentes.

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La identidad supone la asunción de una lealtad fundamental que puede llegar a ser totalizadora, tanto del punto de vista objetivo como subjetivo; en tanto que la identificación o la condición se manifiestan como adscripciones coyunturales que pueden definir la filiación y orientar las conductas pero que tienden a desaparecer junto con la situación que se ha generado.

La identidad puede resultar de la interiorización distintiva y contrastiva de determinados repertorios culturales por parte de los actores sociales. La identidad es el lado subjetivo de la cultura. Pues la identidad se predica en sentido propio de los actores individuales y sólo por analogía de los colectivos. Y las identidades colectivas constituyen una franja específica de la identidad de los individuos a través de su red de pertenencias sociales.

Giménez Este autor ha generado una definición de identidad que es central para entender sus propuestas: El interés por generar un puente entre esta definición y el problema de investigación de la presente tesis parte de la importancia que la identidad tiene para los otomíes migrantes que habitan en la Metroplex de Dallas-Fort Worth. Es precisamente gracias a esas coincidencias culturales que se identifican como otomíes, lo que les ha facilitado tejer redes sustanciales para llevar a cabo los desplazamientos migratorios.

Por otro lado, dado que esta investigación aborda el caso de las mujeres indígenas migrantes pertenecientes al grupo étnico otomí, de Ixmiquilpan, se torna indispensable esclarecer el concepto de identidad étnica empleado durante su migración. Esta circunstancia acarrea confusiones al tratar de comprender estos dos niveles de adscripciones identitarias: Esta confusión deriva de la identificación errónea entre nación y Estado Giménez En lo que respecta a los estudios migratorios y a los que se adscriben a la perspectiva de la migración transnacional o del transnacionalismo, se ha discutido sobre lo que sucede con los migrantes indígenas que pertenecen a pueblos en los que se encuentran consolidadas las organizaciones sociales comunitarias -mismas que exigen a los sujetos cierta participación y cooperación, aunque estos se encuentren trabajando fuera de la localidad de origen-.

Dicha situación mantiene a los migrantes políticos en sus comunidades de origen: En este sentido, esta pertenencia llega a ser substantiva, y no sólo declarativa, en la medida que permite trastocar el sentido de las presencias físicas y contiguas, por presencias imaginadas y simbólicas. Ejemplo de ello, es la capacidad de influencia y el poder que los migrantes pueden ejercer en el proceso de toma de decisiones sobre diversos aspectos en las comunidades de origen.

Para ellos, la posible ciudadanización, esto es, la construcción de un sentido de pertenencia con el estado norteamericano, cuando se da, no implica, sin embargo, una ruptura ni mucho menos, con su sentido de pertenencia con sus comunidades de origen. En no pocos casos, la ciudadanización no es sino una forma para defender y mantener los lazos comunitarios Canales y Zlolniski En el capítulo 3 hablaré de las comunidades transnacionales otomíes que se tejen entre Ixmiquilpan y Estados Unidos, y destacaré cómo estas son administradas y conformadas para y por los hombres.

Femenías propone que las identidades son complejas, es decir, que se encuentran en constantes cambios y transformaciones en un contexto global que las va flexibilizando. Esta autora ha desarrollado su concepto de la siguiente manera: Lo anterior de materializa en jornadas laborales extenuantes y salarios igualmente bajos para hombres y mujeres indocumentados. Femenías plantea que estos cambios hacen que las identidades de los hombres y de las mujeres se transformen. De cara a un trabajo que es feminizado, las masculinidades de los hombres se fragilizan, en tanto que las mujeres logran sacar experiencias de empoderamiento de esta situación: Esas redes, en el fondo, les confieren colectivamente cierta autonomía que les devuelve una imagen de sí altamente valiosa Femenías El trabajo es, en primer término, un proceso entre la naturaleza y el hombre, proceso en que éste realiza, regula y controla mediante su propia acción su intercambio de materias con la naturaleza.

Marx El trabajo social queda mediado por las relaciones de producción concretas y de acuerdo con el modo de producción del que se trate. Eric Wolf , siguiendo a Marx, sugiere que se conocen tres modos de producción: Silvia Federici indica que desde una perspectiva feminista al hablar de trabajo en el modelo capitalista se debe tener en cuenta: Federici El trabajo de Alejandro Canales y Christian Zlolniski , al hablar de las condiciones laborales de los migrantes mexicanos en Estados Unidos, discute con claridad la condición de éstos dentro de lo global.

Estos autores parten de la precariedad del trabajo: De acuerdo con ellos, se trata de una fuerza de trabajo transnacionalizada: El trabajo, como proceso y como acto, es tan globalizado como el mismo capital. La fuerza de trabajo, en cambio, no. La globalización de la fuerza de trabajo sería la globalización del trabajador, proceso que sin embargo, no parece asumir las formas y contenidos de la globalización del trabajo y del capital.

Canales y Zlolniski Eli Bartra quien es una socióloga feminista mexicana comenta que si bien los estudios feministas iniciaron en la década de los setenta del siglo pasado, fue hasta a década de los ochenta que surgió una proliferación de los mismos. Estos estudios han sido diversos como diversas son las mujeres que los han escrito; es así que la producción es variada en relación a: El legado de las feministas es diverso pero subyace la necesidad de generar nuevos espacios de poder y discusión de las mujeres, tal como apunta la feminista mexicana Mariza Ruiz: Existen tres diferentes líneas a partir de las cuales los trabajos feministas son estructurados, a saber: Las tres líneas del feminismo convergen en la reflexión en torno a las mujeres, como un centro que concentra el debate y que dirige al feminismo hacia el mismo punto, que es preguntarse: La metodología feminista expresa, de manera explícita, la relación entre política y ciencia.

Dichos conceptos y categorías centrales han sido fundamentales para el desarrollo de la investigación feminista y son: Las técnicas son los instrumentos necesarios para llevar a cabo la fase de investigación, son los medios de locomoción que se utilizan para recorrer el camino-método y se escogen en función de éste. Observamos con ojos propios, desde nuestras emociones, gustos, talentos, ideologías, activismos. Algunas técnicas que utilizamos para la investigación feminista son: Bartra Incluye el proceso de ordenamiento de los resultados y su integración en el conjunto de conocimientos pre-existentes.

La investigación no sexista cuestiona los resultados que han surgido a partir de las ciencias sociales que enarbolan un punto de vista androcéntrico. Lo novedoso en la investigación feminista, nos dice, es el escuchar atentamente a las mujeres, sobre lo que piensan y sobre sus propias experiencias de vida. En el plano epistemológico feminista se pueden plantear dos preguntas centrales: Esta autora dice que: La Antropología Feminista ha trabajado en la elaboración de conceptos y categorías, para el estudio profundo, crítico y propositivo de las mujeres en la sociedad.

Ya que la misma introducción de la perspectiva de género en la Antropología: En la lucha contra el androcentrismo las antropólogas feministas se han abierto caminos metodológicos para incidir en la investigación en cuatro aspectos fundamentales y constitutivos del método antropológico: Es decir que cuando una mujer se acera a un hombre para entrevistarlo éste tiene una respuesta diferente a si lo hace otro hombre. Lo mismo pasa cuando se entrevista a otra mujer. El sexo de la investigadora condiciona tanto el desarrollo de la investigación como los resultados y es importante que metodológica y epistemológicamente que se tomen en consideración.

Bartra, Para la historiadora feminista estadounidense Joan Scott , la primera vez que se habla de género es a finales del siglo XX. Esta perspectiva se estructura a partir de la ética y conduce a una filosofía post humanista, por su crítica de la concepción y androcéntrica de humanidad que dejó fuera a la mitad del género humano: En palabras propias, se entiende que tanto la perspectiva de género, así como la teoría de género, tienen la finalidad de visibilizar las desigualdades que se han gestado en la historia de la humanidad al excluir e invisibilizar a las mujeres de la misma, a pesar de que ellas han estado presentes todo el tiempo.

De tal manera, el género es una norma de interacción social creada para regular los intercambios entre hombres y mujeres. Patricia Ponce , antropóloga mexicana feminista, reconoce en Gayle Rubin el aporte de su enfoque de género: Marcela Lagarde, etnóloga feminista mexicana, diría que sí porque: Es importante identificar las diversas cosmovisiones de género que coexisten en cada sociedad, cada comunidad y cada persona. Es posible que una persona a lo largo de su vida modifique su cosmovisión de género simplemente al vivir, porque cambia la persona, porque cambia la sociedad y con ella pueden transformarse valores, normas y maneras de juzgar los hechos Lagarde La filósofa feminista norteamericana Sandra Harding subraya la importancia de entender la experiencia de las mujeres en plural, debido a que hay mujeres de diferentes clases, razas y culturas y por tanto no se puede pensar en una mujer universal: Lo masculino y lo femenino son siempre categorías que se producen y aplican dentro de una clase, una raza y una cultura particulares, en el sentido de que las experiencias, deseos e intereses de mujeres y de hombres difieren en cada clase, raza y cultura.

Pero, de la misma manera, clase, raza y cultura son siempre categorías dentro del género, puesto que las experiencias, deseos e intereses de mujeres y hombres difieren precisamente de acuerdo con su clase, raza y cultura. Harding Este autor enuncia a la masculinidad como una forma de género. Ello quiere decir que la masculinidad surge en una estructura social específica que organiza a la sociedad de manera universal.

Por tal motivo, Guasch sugiere que las masculinidades sean estudiadas de manera relacional e histórica. La feminidad y la masculinidad son elementos culturales. Contienen ciertas formas de pensamiento, valores, afectividad y realización de cierto tipo de acciones. Si alguien se comporta de manera diferente se siente extraño a y también los otros. Asakura, , p. Desde esa perspectiva que menosprecia a las mujeres es que surgen las diversas violencias hacia ellas: En la presente investigación se destacar los roles de género que tiene mujeres y hombres otomíes y cómo estos se van transformando, en menor o mayor medida, en la migración hacia el norte de Texas.

El estudio del proceso migratorio se complejiza, modifica y diversifica con respecto a los circuitos migratorios trazados por los y las migrantes, que en sus trayectorias van haciendo de este fenómeno algo nuevo, cambiante y multifactorial. Pierrete Hondegneu-Sotelo ubica tres fases en donde se van haciendo distinciones en la perspectiva de género aplicada a los estudios migratorios. En la tercera fase, instaurada desde los años noventa hasta la actualidad, se hace un estudio sobre la migración femenina dentro de sus complejidades y diversidades.

Se estudia al género como transversalidad para comprender la complejidad de los movimientos migratorios. A este respecto, la sexualidad es fundamental para estructurar la desigualdad de género. El trabajo de Pierrete Hondegneu-Sotelo es relevante porque ayuda a visualizar cómo los estudios de género han ido impactando en diversas etapas y formas a los estudios sobre migración México-Estados Unidos. La tendencia de observar a las mujeres dentro de las migraciones y del transnacionalismo ha llevado a comprender, desde una forma integral, a la migración, al tiempo que se visibiliza la participación femenina y se entiende cómo el género es un eje articulador de todas las migraciones.

Para Patricia Arias quien ha estudiado la migración desde las mujeres, ha notado que existe un cambio de la migración femenina desde a , ya que antes esta migración se daba principalmente en calidad de acompañantes del marido o como seguimiento de la familia reunificación familiar.

Las mujeres comenzaron a laborar como comerciantes y trabajadoras domésticas, mientras que los hombres se empleaban, principalmente, en la albañilería. Las mujeres entonces dedicaban su sueldo a los gastos corrientes, mientras que las remesas de los hombres eran destinadas a inversiones mayores que se planteaban a largo plazo. A partir de la década de los ochenta y hasta los noventa se diversificó la migración: En ausencia de los varones en el pueblo, las mujeres comenzaron a adquirir papeles centrales en la toma de decisiones en sus comunidades.

Ellas prefirieron migrar a entornos urbanos, y buena parte de esta población femenina migrante se caracterizó por: Para las mujeres, el trabajo representa el desligue de las tareas domésticas. Este rompe en buena medida con el esquema de la mujer sumisa, que no debe salir de casa y debe trabajar exclusivamente en la crianza y la limpieza del hogar.

Al mismo tiempo, el trabajo mina la dependencia económica hacia los hombres que las mantiene atadas a circunstancias de desigualdad, vulnerabilidad y precariedad. Ya que las sociedades patriarcales controlan y oprimen a las mujeres, el trabajo femenino en Estados Unidos es una salida hacia la libertad y la autonomía de las mujeres, aunque muchas veces esta sea relativa.

No obstante, el trabajo para ellas implica salir de un control y vigilancia excesivo dado en los contextos rurales de los que provienen. De lo anterior se desprende que, el hecho de que las mujeres tengan la opción de migrar a Estados Unidos no garantiza que ellas dejen de ser objetos de las violencias, entre ellas la violencia patriarcal.

En este marco social, el cual podría calificarse de hostil, las mujeres migran llevando consigo capitales sociales que se articulan a manera de redes sociales - con sus familiares y conocidos-, mismos que brindan apoyos económicos y sociales para aminorar los costos y riesgos en el desplazamiento migratorio, así como en la reproducción social en el lugar de destino: En efecto, en no pocos casos, las redes sociales de reciprocidad, confianza y solidaridad sobre las cuales se configuran las comunidades transnacionales, operan también, como una forma de enfrentar el problema de la vulnerabilidad social y política que surge por la condición étnica y migratoria de la población, y que la ubica en una situación de minoría social Canales y Zlolniski Resulta fundamental entender la migración femenina desde las redes sociales y los capitales sociales que circulan atravesados por el género y por la identidad indígena otomí.

Dicha labor es primordial para el presente trabajo, el cual parte desde la investigación feminista y apuesta por la visibilización de las mujeres otomíes en la migración internacional. Los lazos que las personas generan en las interacciones sociales son relevantes para la migración ya pueden traducirse en redes sociales que permiten que esta sea exitosa. Los lazos fuertes son los que se generan entre familiares y se caracterizan por proveer a los individuos de recursos conocidos o repetidos dado que provienen de su mismo entorno y grupo social. Estos conocimientos pueden estar relacionados con: Ambos tipos de lazos son centrales para que los individuos migrantes y sus comunidades transnacionales logren exitosamente la reproducción económica, política y cultural.

Estas autoras proponen cuatro objetivos dentro de esta mirada: Las fronteras de las naciones no son, necesariamente, contiguas con las fronteras de los campos sociales. Los campos sociales nacionales son aquellos que permanecen dentro de las fronteras de los países, mientras que los campos sociales transnacionales conectan a los actores a través de relaciones directas e indirectas, vía fronteras Levitt y Glick Ellas ven la importancia de las redes dentro del campo social: Las redes dentro del campo social conectan a la gente que carece de conexiones directas, a través de la frontera, con aquellos que las tienen.

Expresado de otra forma, se trata aquí de la totalidad de recursos basados en la pertenencia a un grupo. El capital social que poseen los miembros individuales del grupo les sirve a todos, conjuntamente como respaldo. Para el caso de las otomíes en la Metroplex de Dallas-Fort Worth es importante destacar que los capitales sociales funcionan como fuente de apoyo familiar y extrafamiliar debido a que tanto mujeres como hombres poseen capitales sociales compartidos por pertenecer a una comunidad.

Estos capitales sociales étnicos son fundamentales para la creación y existencia de las redes transnacionales, que no son necesariamente de movilidad, sino que se extienden en un plano simbólico y de comunicación entre familiares. Las mujeres otomíes tienden a relacionarse con mujeres latinas en los suburbios en los que habitan en la Metroplex. En cambio, los hombres otomíes tienden a relacionarse con otros hombres otomíes.

Estos pueden ser familiares, conocidos del mismo pueblo, y otomíes que conocen estando en Texas y que son migrantes de otros pueblos de Ixmiquilpan con los que no habían tenido contacto hasta que los encontraron en el lugar de destino de la migración. Con estos hombres tienden a generar redes de relaciones que principalmente les sirven para encontrar trabajo y para encontrar lugar en donde rentar.

En contraparte a los beneficios que los capitales sociales proporcionan a las personas, Portes explica que los capitales pueden llegar a ser negativos para los mismos individuos. Dicho autor enumera cuatro casos: Así, los capitales sociales pueden dar rangos limitados de acción a los sujetos dentro de la sociedad, ya que estos tienen que cumplir con normas de convivencia, instituciones y pautas culturales que los limitan y obligan a seguir ciertos comportamientos con miras a la reproducción del orden social.

En el caso de la comunidad migrante otomí, sus miembros adquieren capitales sociales específicos para la convivencia en la Metroplex. Estos capitales sociales que poseen por ser migrantes llegan a generar grupos cerrados. Lo anterior genera para ellos un espacio de confort en donde confían en sus compañeros de trabajo porque los conocen desde México -si es que no son parientes-, y porque la mayoría habla el hñähñü como lengua materna. Esta situación cierra a los otomíes a entablar con facilidad relaciones o redes con otros hombres ajenos a su grupo étnico, ya que de entrada el idioma genera fronteras de comunicación e interacción.

Siguiendo esta premisa, sea cual sea el compromiso epistemológico, ético y político de cada investigador, una antropología de las violencias tiene como objetivo fundamental la disminución del sufrimiento —buscando alternativas a las violencias que se han naturalizado sobre los cuerpos precarizados- y a la par es vista, de manera utópica, como un antecedente disciplinario de una antropología de la paz Ferrandiz y Feixa Para contestar a esta interrogante, se retoma a la propuesta de Ferrandiz y Feixa, quienes definen a la violencia en los siguientes términos -partiendo de una disparidad o de una desigualdad entre la hegemonía y la subalternidad, en términos de Gramsci-: Los estudios sobre mujeres migrantes mexicanas en Estados Unidos pueden ser abordados desde una perspectiva de la antropología de las violencias.

Ello con la finalidad de acercarnos a los relatos de vida que tienen estas personas migrantes sobre las experiencias cotidianas de violencia que deben enfrentar desde que son expulsados de México como mano de obra barata hacia un contexto social que las criminaliza tanto por ser indocumentados como por ser mexicanos. En esta tesis se da cuenta de las mujeres otomíes que han migrado al norte de Texas y que son objeto de violencias de las siguientes índoles: Después de todo, éste ha fomentado la violencia de los hombres hacia las mujeres en diversos planos -simbólico, físico, estructural-.

Es necesario y urgente reflexionar sobre las luchas de poder entre géneros para transformar la realidad y crear sociedades diferentes, incluyentes y libres de opresión sexogenérica. El patriarcado es una estructura social que existe desde hace mucho tiempo y que, por su trayectoria y fortaleza, es difícil de analizar y desmantelar. Por su parte, Rosa Cobo , socióloga española feminista, propone que desde el orden mundial actual se han propiciado nuevas violencias de género, por lo que se podría hacer un mapeo de las violencias a nivel mundial, así como de la misoginia se encuentra en todas las clases sociales.

Ella entiende al patriarcado como un sistema de poder, que es de los varones y que oprime a las mujeres. Ambos son posibles en el marco de un Estado Patriarcal que desprotege los derechos a la vida de las mujeres, y que las deja vulnerables y expuestas ante diversas agresiones: Lagarde El patriarcado se caracteriza por: Como se puede observar, al igual que todas las autoras feministas que he citado en este capítulo, Lagarde hace una crítica sólida hacia el patriarcado: Por lo anterior, se demuestra la importancia de entender el patriarcado otomí como una construcción social que ha mantenido a las mujeres excluidas de las decisiones políticas y sociales de las comunidades.

Esta condición de inferioridad las ha vulnerabilizado y convertido en el objeto de las violencias machistas. En el capítulo 3 veremos como el machismo que se ancla como una parte central de las masculinidades, se ha ido transformando a raíz de las leyes texanas que prohíben y penan la violencia de género.

Para dicho fin se realizó trabajo de campo durante 3 meses y medio en la Metroplex de Dallas-Fort Worth. Se realizaron previamente baterías de preguntas organizadas por tema de investigación migración, identidad, trabajo, violencia y redes , así como guías de observación y guiones diseñados para la realización de entrevistas semi estructuradas y a profundidad.

Durante el trabajo de campo se buscó coincidir con mujeres y hombres otomíes de Ixmiquilpan de distintos pueblos de precedencia y con características diversas. Por tanto, se entrevistaron a personas con diferentes rangos de edad, estatus migratorio, con trayectorias migratorias distintas, que llegaron en décadas diferentes, que viven en ciudades diversas en la Metroplex y que trabajan en distintos lugares.

Dado que el presente es un trabajo antropológico de corte cualitativo, es relevante aclarar que la información que aquí se presenta proviene de una muestra relativamente pequeña de informantes, por esta razón los resultados que aquí se ofrecen deben ser interpretados bajo las dimensiones que corresponden a los testimonios vertidos por los informantes otomíes que colaboraron en la misma.

Informantes por lugar de nacimiento y sexo Esto da un total de 40 personas que se involucraron en la investigación, de las cuales 14 son mujeres y 26 son hombres. Se pudo registrar el lugar de nacimiento de estas personas dando un total de 10 diferentes pueblos otomíes pertenecientes al municipio de Ixmiquilpan en el estado de Hidalgo. Es importante destacar que de estos informantes sólo algunos brindaron entrevistas a profundidad -las cuales fueron grabadas y transcritas-. Debido a que la investigación se ha enriquecido con los testimonios de las personas otomíes, se ha elaborado una tabla que contiene información complementaria sobre las personas que fueron entrevistadas; en ésta se muestran sus características principales que son: Esta tabla puede consultarse en el apartado de Anexos ver anexos 2a y 2b.

Las entrevistas a los informantes se realizaron en diferentes ciudades de la Metroplex. Algunas se realizaron vía telefónica, pero la gran mayoría fueron presenciales. A continuación, se describen las actividades generales que realicé durante la estancia de trabajo de campo. Técnicas de investigación y recolección de datos Durante los tres meses y medio de mi trabajo de campo realicé diferentes actividades aplicando distintas técnicas de investigación como son: Hice uso de un diario de campo para registrar lo observado.

Enseguida detallo las técnicas utilizadas: Observé y recorrí diversos espacios de la Metroplex de Dallas- Fort Worth para conocer las dimensiones y ubicar a los posibles lugares de encuentro con las personas otomíes. En un inicio estuve en el Down Town de Fort Worth, principalmente en la Gran Plaza mall mexicano en donde cité a las primeras personas otomíes para hablarles de mi investigación.

Algunos fines de semana acudí a las pulgas en donde algunos otomíes trabajaban. Una vez que contacté a las personas otomíes estando en la Metroplex las invité a platicar en La Gran Plaza. Ahí les propuse que colaboraran conmigo. Se realizaron con las personas que tuvieron el tiempo de sentarse conmigo a grabar una entrevista con una duración de entre una hora y media y dos horas y media por sesión.

Algunos sólo me dieron una entrevista y otros me dieron dos o tres grabadas. Para realizarlas me valí de un batería de preguntas, que llevaba realizada con anterioridad y que se elaboró durante el curso de Metodología, la cual utilicé como guía. Estas mujeres se prestaron para colaborar en la recopilación de trayectorias de migración, en las que me hablaron de cómo habían llegado, así como de sus trayectorias laborales en la Metroplex. Ello me ayudó a contextualizar desde sus experiencias los inicios de esta migración reciente.

Logré detectar las redes que las mujeres y hombres utilizan para conseguir trabajo, lo cual es importante para saber hasta qué punto las redes étnicas de familiares y paisanos son o no suficientes para la inserción en la Metroplex. De igual forma, mi formación académica ha dejado huella en la forma de investigar y de observar en campo, ya que soy etnóloga por la ENAH y latinoamericanista por la UNAM.

Y como mujer nunca he vivido el miedo a ser violada o desaparecida en la frontera norte como lo han vivido casi todas las mujeres que he entrevistado para en este trabajo. Mi persona en campo frente a los otomíes con los que conviví, poseía tres características de las que no me pude desprender: Pero un reto personal fueron las entrevistas con los hombres otomíes que se encontraban solos o solteros en la Metroplex de DFW, pues, aunque la mayoría tuvo el tiempo y la disposición de entablar una conversación conmigo y colaboraron, sin esperar nada a cambio, hubo un par que me invitaron a salir y ante la negativa, se retiraron de la investigación.

Pero la misma ventana a la investigación feminista nos obliga a hacer consciente nuestro papel en la sociedad, ya que ésta ha sido colonizada por el punto de vista de los hombres, relegando y minimizando el potencial de las mujeres; en una relación dispar que se reproduce en todas las sociedades y en todas las instituciones que las conforman. Si deseamos realizar investigación feminista tendremos que mirar hacia nuestra realidad desde la perspectiva de nosotras como sujetas cognoscentes, comprometidas con una realidad que nos ha marginalizado en la historia y nos obliga a posicionarnos como seres valiosos y que luchan contra las violencias patriarcales.

Por esta razón, mi investigación antropológica ha sido diseñada con perspectiva de género y a la vez se enmarca en la investigación feminista toda vez que al hablar sobre violencia, capitales sociales y género en las mujeres otomíes que han migrado a Estados Unidos, específicamente a la Metroplex de Dallas-Fort Worth, busco hablar de los contextos marginales que estas mujeres ocupan en la actualidad tanto en México como en Estados Unidos y así hacer una crítica a los contextos patriarcales que las han mantenido inmersas en la violencia y la desigualdad y en la precaridad Judith Butler Esas acciones son el efecto de una estructura patriarcal que ha dejado sin voz a las mujeres, pero que deja a la investigación feminista las vetas de investigación necesarias para descubrir lo que sucede en los universos femeninos.

Para esta investigación en concreto me pareció necesario prestar atención a la voz de las mujeres al igual que a la de los hombres. Mi investigación asumía el reto de acompañar a las mujeres en sus vidas cotidianas, por lo que el hogar era un espacio que yo deseaba conocer, pero al que no tuve acceso en todas las ocasiones; algunas otras mujeres tuvieron miedo de colaborar conmigo -por su estatus de indocumentadas- y no me contestaban los mensajes y las llamadas hasta que dejé de insistir. Los espacios en los que conviví con mujeres otomíes fueron diversos, por ejemplo, conocí las casas de Brígida viví con ella en Garland , María, Erika y Lupita y en los casos de Isabel, Inés y Magos las visité en sus trabajos en la pulga y en las casas de envío.

A Candela la veía en la casa de Brígida, porque ella vive en la ciudad de Plano que queda un poco retirada de Dallas.


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En ocasiones fuimos a comer a restaurantes, a pasear al lago, a fiestas y hasta a un día de campo en Kingsland en donde los hombres prepararon barbacoa estilo Ixmiquilpan. De Génova A pesar de estas violencias estructurales que se dibujan como relaciones de poder y de dominación en escala macro y micro social Ferrandiz y Feixa En abril de regresé a visitarla al El Espíritu y le comenté que necesitaba contactar algunos migrantes otomíes que vivieran en Texas, ella me proporcionó el teléfono de su vecino y amigo Fernando que lleva aproximadamente 10 años trabajando en Houston, Texas.

Contacté a Fernando vía WhatsApp en el mes de mayo de y le expliqué que estaría viviendo en Fort Worth por tres meses y medio para hacer trabajo de campo para mi proyecto de maestría y que necesitaba de su ayuda para localizar a personas que fueran de Ixmiquilpan, y que vivieran en Fort Worth o Dallas; él conoce a tres hombres originarios de Ixmiquilpan de los pueblos de Remedios, El Espíritu y San Juanico que viven dos en Dallas y uno en Garland, y me dio sus teléfonos.

Cuando estuve en Texas llamé a esos tres contactos y les expliqué brevemente mi proyecto, los tres accedieron a colaborar y los cité en La Gran Plaza de Fort Worth para conversar con ellos en persona. Visitamos a sus parientes en North Dallas, Garland, Richardson y Kingsland; fuimos a una fiesta -bautizo- en Mesquite y visitamos un fin de semana la pulga de Grand Praire en Irving lugar en el que se va a comprar, a comer y también a pasear en familia.

La confianza que se generó con él y su familia propició que me quedara como inquilina en casa de su tía Brígida, en Garland, durante el trabajo de campo. La Gran Plaza de Fort Worth fue un espacio central para mi investigación.

Mujer busca hombre en Fort Worth, Texas, Estados Unidos | Loventine

Las personas que te atendían en todas las tiendas eran mexicanos o de familia mexicana y hablaban en español. De arriba abajo y de izquierda a derecha: Recuerdo que un día que daba una vuelta buscando algo de comer, vi el enorme letrero que enseguida llamó mi atención: Fue sorpresivo y relevante contactar migrantes de Ixmiquilpan de esa forma, y aunque no hablan la lengua hñähñü se consideran parte de la cultura otomí.

No me sorprendió que me invitara a trabajar con ella los fines de semana, pero decidí que no, por dos razones, la primera es que la visa no me permitía trabajar en Estados Unidos, y la segunda fue porque los fines de sema era cuando salía de Fort Worth e iba a Dallas, Richardson y Garland a hacer entrevistas con las personas oriundas de los pueblos de San Juanico y de La Palma.

En ese restaurante conocí al primo de Edén, Ulises, quien se volvió un amigo que me ayudó a contactar con sus primas Inés y Magos, así como con su tía Isabel, mujeres oriundas del Barrio de La Otra Banda quienes colaboraron en la investigación. Para finalizar este apartado muestro en el siguiente mapa ver mapa 1 los doce condados que abarca la Metroplex de Dallas-Fort Worth. Mapa 1. Condados que abarca la Metroplex de Dallas-Fort Worth. Y ciudades en las que habitan las personas otomíes del estado de Hidalgo.

En este capítulo he expuesto las herramientas teóricas de las que me valgo para analizar el material de investigación para esta tesis. Los conceptos y categorías que he revisado se desprenden de diversas teorías que, al revisarse desde la perspectiva de género, nos brindan luces importantes para comprender el fenómeno migratorio de las mujeres otomíes a la Metroplex de Texas. Una ciudad dispersa si se le compara con el pueblo de donde provienen. De la misma manera el concepto de identidad étnica propuesta por Giménez lo complemento con trabajos de investigadoras feministas que nos ayudan a comprender que las identidades son complejas y que se componen de diversos factores entre los que la identidad étnica forma una parte sustancial.

Esto me lleva a poner en el centro de mi investigación la necesidad que encuentro de hablar sobre las identidades de hombres y mujeres como fenómenos complementarios que por ser diferentes deben ser estudiados en sus particularidades. En el segundo apartado de metodología junto con la descripción de mi acercamiento al campo -desde un ejercicio reflexivo- sirve para entrar en el espacio en el que realicé el trabajo de campo, son las claves que nos ayudan a colocarnos dentro del lugar de investigación: Ya que para este trabajo es fundamental visibilizar la migración femenina otomí, se decidió presentar las historias de migración de las primeras mujeres que llegaron a la Metroplex y que hoy día tienen alrededor de 25 años viviendo en esa región de Estados Unidos como indocumentadas.

Sólo para había Para el año , Estados Unidos tenía La política migratoria de Estados Unidos ha tenido diversas modificaciones a lo largo del tiempo en detrimento de los derechos de los inmigrantes, en especial de aquellos de origen mexicano. De acuerdo con datos de Comercio Exterior, en y se registró un repunte significativo en las remesas familiares mexicanas de un 6 y un 4. Esto se tradujo en el aumento de la presencia femenina en el trabajo.

Lo anterior implica un aumento de mujeres mexicanas dentro del sector laboral en Estados Unidos. Dado que el presente trabajo versa sobre la migración México-Estados Unidos, es pertinente revisar su desarrollo histórico. Para ello, se presentan los periodos migratorios propuestos por Jorge Durand y Douglas Massey quiénes describen cinco fases -posteriormente estos autores han agregado una sexta fase en el trabajo donde participa Karen Pren -.

Arrancó con el esplendor del régimen porfiriano y fue impulsado por tres fuerzas que fueron: Fueron tres ciclos de retorno masivo de mexicanos, así como de deportaciones cotidianas, que encabezó la recién creada Patrulla Fronteriza bajo el argumento de la crisis económica por la que atravesaba Estado Unidos. La primera deportación masiva fue en , la segunda ocurrió en el periodo que abarca de a , y la tercera se registró en Es marcado por la urgente necesidad que tuvo Estados Unidos de mano de obra barata mexicana por su ingreso en la Segunda Guerra Mundial.

Los contratos que expidió Estados Unidos fueron temporales, y fueron otorgados a mexicanos provenientes del medio rural para que trabajaran exclusivamente en la agricultura. Durante este periodo, dejan el país unos 5 millones de braceros y, paralelamente, 5 millones de indocumentados.

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Terminada la época de los convenios braceros, Estados Unidos decidió tomar tres medidas complementarias para controlar las migraciones de mexicanos: En medio de este contexto, comienza la falsificación de documentos para poder ingresar al mercado laboral de Estados Unidos. Ahora, las autoridades buscan a un hombre y una mujer hispanos. Ella mide 5 pies 4 pulgadas, pesa entre y libras y tiene entre 18 y 30 años. Tiene el pelo güero, vestía una blusa azul y pantalones negros de licra. Él mide 5 pies 8 pulgadas, pesa entre y libras, tiene entre 18 y 30 años, vestía pantolones cortos color café con playera azul marino, zapatos deportivos blancos, usa barba y su cabello es café.

Si los reconoce, llame a la policía de Fort Worth al La policía de esta ciudad reveló el video de la patrulla donde capta el momento exacto de la explosión justo cuando llegaban.